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El zorro, un astuto morador

En los montes circundantes al a refinería de Petronor habita uno de los mamíferos carnívoros más bellos<, cuya astucia y alimentación omnívora, le han convertido en también en uno de los más abundantes.




Pocos predadores han experimentado una explosión demográfica tan espectacular como la del raposo, debido a que su régimen alimenticio le ha convertido en comensal del hombre quien, a su vez, ha diezmado a sus enemigos naturales, facilitando su expansión. Si a esto le añadimos su extraordinaria capacidad de adaptación a cualquier clima, dieta o biotopo, no es de extrañar que sus dominios se extiendan desde la tundra ártica hasta el Mediterráneo.

Debido a tan amplia distribución se han descrito 35 subespecies que se diferencian en el tamaño y colorido. Incluso dentro de una misma población la tonalidad del pelaje puede ser variable.

El bello y apreciado manto rojizo, las largas y enhiestas orejas, así como los redondeados ojos claros o el afilado hocico, hacen del zorro un animal inconfundible, ampliamente conocido por su astucia, ya que se puede afirmar que es un mamífero de superdotada inteligencia y agudeza sensorial, lo que le permite oler un rastro como lo haría el mejor perro de caza, y su aguda vista le permite distinguir los objetos incluso de noche.

Dentro de su área, el raposo, bohemio y solitario excepto durante la época de apareamiento, no es un animal sociable. Generalmente vaga dentro de los límites de unos kilómetros cuadrados, siempre que encuentre alimento.

Su actividad se desarrolla especialmente durante el crepúsculo y se prolonga en la noche, aunque no es raro descubrirlo durante el día en lugares tranquilos, sobre todo en invierno.

Sus presas favoritas, cazadas al acecho, son los roedores, los insectos, entre los que figuran los grillos, saltamontes y escarabajos, algunos frutos y hasta carroña.

Periodo de celo

El periodo de celo del zorro comienza en diciembre. Las gélidas temperaturas no le impiden llevar a cabo la cópula, en la intimidad, tanto de día como de noche.

Después la hembra escoge una madriguera donde dar a luz, generalmente en grietas que se abren entre las rocas. Allí prepara un modesto lecho empleando incluso los pelos que se arranca del vientre.

Las zorras cubiertas a finales de diciembre paren en febrero, ya que la gestación dura dos meses. Las más tardías lo hacen en abril, aunque en ocasiones se han detectado madrigueras con cachorros muy jóvenes a principios del verano.

El número de cachorros que alumbran depende de la cantidad de alimento que encuentran disponible, ya que la fecundidad depende de lo nutridas que estén las futuras madres.

zorro2Normalmente dan a luz entre 4 y 6 zorritos -aunque pueden ser 11-, que nacen con los ojos cerrados y tienen un color muy oscuro. A los ocho días abren los párpados y al mes ya salen de la madriguera. Los pequeños son muy juguetones y hasta que no se cumplen tres meses desde su nacimiento no se produce el destete. Generalmente es la hembra la que alimenta a sus retoños, aunque en ocasiones colabore el padre.

Al cabo de unos meses, cuando las hojas de los árboles comienzan a caer y los primeros signos del otoño se patentizan en el bosque, los jóvenes abandonan su madriguera y emprenden un largo éxodo que los lleva muy lejos del área de residencia materna. Al legar le invierno, con casi diez meses de edad, los cachorros son ya maduros sexualmente, a pesar de que el porcentaje de hembras primerizas que no se llega a reproducir es muy elevado.

CURIOSIDADES

zorro3Cuando sale a cazar se preocupa ante todo de la seguridad, por lo que desconfía de cualquier objeto nuevo o desconocido. Únicamente cuando siente un hambre excepcional deja de ser cauto como de costumbre.