{"id":23397,"date":"2009-07-17T00:00:00","date_gmt":"2009-07-17T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/petronor.eus\/2009\/07\/desafio-energetico-impacto-en-la-economia\/"},"modified":"2015-06-25T16:51:13","modified_gmt":"2015-06-25T16:51:13","slug":"desafio-energetico-impacto-en-la-economia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/petronor.eus\/es\/2009\/07\/desafio-energetico-impacto-en-la-economia\/","title":{"rendered":"Desaf\u00edo energ\u00e9tico, impacto en la econom\u00eda"},"content":{"rendered":"<p>Tiene m&aacute;s morbo hablar ahora del sector financiero que de la energ&iacute;a. Hoy en d&iacute;a parece que las crisis s&oacute;lo las generan el sector financiero y el inmobiliario. Sin embargo, la energ&iacute;a ha tenido, tiene y posiblemente tendr&aacute; una gran influencia sobre la actividad econ&oacute;mica y la competitividad. Tengo cuarenta y cinco a&ntilde;os y he vivido tres fuertes crisis econ&oacute;micas que recuerde. La primera de ellas, aunque a nosotros nos lleg&oacute; con retraso, tuvo como detonante la llamada crisis del petr&oacute;leo. Los m&aacute;s j&oacute;venes no recordar&aacute;n el oto&ntilde;o de 1973. Yo lo asocio a im&aacute;genes en los telediarios de gente en bicicleta porque no hab&iacute;a combustibles en las gasolineras. La guerra del Yom Kippur, con el ataque de varios pa&iacute;ses &aacute;rabes a Israel y el embargo de la OPEP hacia Occidente, provoc&oacute; un fuerte incremento de los precios y la reducci&oacute;n de suministro aceler&oacute; una crisis econ&oacute;mica que estaba ya latente y llev&oacute; al mundo occidental a una etapa de recesi&oacute;n.<\/p>  <p>En esta gr&aacute;fica pueden ver como aquel embargo casi triplic&oacute; los precios energ&eacute;ticos, asestando un golpe atroz a la econom&iacute;a occidental y a su competitividad.&nbsp; Pero aquella crisis a nosotros se nos solap&oacute; con la revoluci&oacute;n iran&iacute; y la guerra Ir&aacute;n-Irak, que provocaron la segunda gran crisis del petr&oacute;leo, llevando los precios al equivalente a 93 d&oacute;lares actuales. Nuestro tejido industrial, altamente consumidor de energ&iacute;a, uni&oacute; este factor a otros serios problemas de competitividad que ya arrastraba.<\/p>  <p>En agosto de 1990, el ej&eacute;rcito iraqu&iacute; invadi&oacute; Kuwait. Uno de los diez mayores productores mundiales de petr&oacute;leo acababa de desaparecer como pa&iacute;s, y el principal productor del mundo, Arabia Saud&iacute;, contaba en ese momento con un ej&eacute;rcito a las puertas de sus fronteras con un riesgo inmediato de invasi&oacute;n. Si la misma se produjese, Sadam Hussein contar&iacute;a con una capacidad de producci&oacute;n de 26 millones de barriles diarios en sus manos.<\/p>  <p>El barril de petr&oacute;leo pas&oacute; del entorno de los 18 $ a un m&aacute;ximo de precio de 40,42 $ durante la crisis, como se ve en esta otra gr&aacute;fica en d&oacute;lares nominales. La situaci&oacute;n se restableci&oacute; por parte de la coalici&oacute;n internacional de treinta y un pa&iacute;ses, pero el da&ntilde;o sobre la econom&iacute;a occidental, provocado por el alto precio del crudo, contribuy&oacute; decisivamente a la pen&uacute;ltima grave crisis econ&oacute;mica que hemos sufrido, la de los a&ntilde;os 91-93.<\/p>  <p>En conjunto, por encima de las oscilaciones por crisis geopol&iacute;ticas, la tendencia de los precios energ&eacute;ticos en los &uacute;ltimos a&ntilde;os ha sido creciente debido a una nueva din&aacute;mica de la demanda por la incorporaci&oacute;n de nuevas econom&iacute;as de pa&iacute;ses emergentes, unida a factores de oferta que a continuaci&oacute;n analizar&eacute;. Ese incremento estructural de los precios se observa en una gr&aacute;fica hist&oacute;rica en la que, por encima de los factores coyunturales que han marcado el at&iacute;pico 2008, se ve con claridad un aumento tendencial.<\/p>  <p>El petr&oacute;leo alcanz&oacute; su m&aacute;ximo en julio de 2008. Posiblemente los precios energ&eacute;ticos no golpearon a nuestra industria de la misma manera en que lo hicieron en los 80 y 90. Una de las razones reside en que la industria era un gran consumidor de energ&iacute;a en el a&ntilde;o 1971, antes de que empezasen las crisis energ&eacute;ticas. Casi uno de cada cinco barriles de petr&oacute;leo en el mundo los usaba la industria. Hoy, como se ve en la gr&aacute;fica, s&oacute;lo uno de cada veinte barriles es usado en la actividad industrial.<\/p>  <p>Aqu&iacute; en Euskadi, la industria ha disminuido tambi&eacute;n de forma importante su dependencia energ&eacute;tica. Solamente en la &uacute;ltima d&eacute;cada la intensidad energ&eacute;tica de la industria vasca ha disminuido en un 20%, es decir, la industria vasca es capaz de generar una unidad de PIB consumiendo una quinta parte menos de energ&iacute;a que hace diez a&ntilde;os. Quiz&aacute; por ello, el golpe de la brutal subida de los precios energ&eacute;ticos en los a&ntilde;os 2007 y 2008 sobre nuestra industria ha quedado parcialmente amortiguado por dos efectos: un menor consumo de energ&iacute;a porque tenemos una industria que es m&aacute;s eficiente y m&aacute;s sostenible de lo que era hace veinte a&ntilde;os, y un elevado precio del euro respecto al d&oacute;lar, que ha amortiguado la subida en d&oacute;lares del crudo.<\/p>  <p>Pero el alto precio de la energ&iacute;a tuvo una importante incidencia en&nbsp; la inflaci&oacute;n creciente que vivimos hasta el comienzo del pasado oto&ntilde;o, lo cual impidi&oacute; al Banco Central Europeo tomar a tiempo las medidas necesarias de descenso de tipos, contribuyendo al retraso de las pol&iacute;ticas monetarias necesarias para abordar la fuerte recesi&oacute;n en la que nos encontramos.<\/p>  <p>Hubo factores coyunturales en este incremento del petr&oacute;leo. El primero de ellos la modificaci&oacute;n del tipo de cambio euro\/d&oacute;lar. Como se aprecia en este gr&aacute;fico, el debilitamiento del d&oacute;lar llev&oacute; a que el petr&oacute;leo y las materias primas en general se convirtieran en valor refugio hasta el inicio del fortalecimiento del d&oacute;lar a partir de julio. A su vez, la crisis subprime que se inici&oacute; el pasado a&ntilde;o puso en tela de juicio los activos de los bancos, gener&oacute; desconfianza en el sistema financiero y aument&oacute; el riesgo del cr&eacute;dito. Ello se tradujo en inversiones alternativas sin riesgo de cr&eacute;dito como es el caso de los commodities.<\/p>  <p>Pero hubo un segundo factor coyuntural, el especulativo, a trav&eacute;s del aumento de la contrataci&oacute;n en los mercados de futuros como se refleja en esta gr&aacute;fica. A mayor volumen de contratos abiertos, se aprecia un incremento en el precio del barril. Parece l&oacute;gico a la vista de ello afirmar que, a medida que se incrementa el flujo de capital hacia el mercado de petr&oacute;leo, aumenta en un plus el precio del crudo que se derivar&iacute;a de la interacci&oacute;n entre la oferta y la demanda de crudo f&iacute;sico. Es en cualquier caso dif&iacute;cil cuantificar qu&eacute; parte del incremento del precio es consecuencia de estos factores financieros. Pero este factor ha existido.<\/p>  <p>Sin embargo, la brutal ca&iacute;da de la demanda derivada de la desaceleraci&oacute;n y posterior recesi&oacute;n, modific&oacute; las posiciones largas en futuros y opciones sobre el petr&oacute;leo, y cambi&oacute; coyunturalmente el tensionamiento entre oferta y demanda que se estaba produciendo estos &uacute;ltimos a&ntilde;os. Ello ha llevado en cinco meses a la mayor ca&iacute;da conocida en el sector, al pasar el crudo de 147 a los 60 d&oacute;lares que cotizaba hoy, pasando por los 36 de final de a&ntilde;o.<\/p>  <p>Pero posiblemente a ustedes les interese saber qu&eacute; va a pasar a partir de ma&ntilde;ana, m&aacute;s que la explicaci&oacute;n de lo que ha pasado hasta el d&iacute;a de hoy. Esta tarea es bastante complicada, y si ustedes son economistas me lo entender&aacute;n perfectamente. Si un economista explica el pasado mejor que el futuro, se imaginar&aacute;n que para un qu&iacute;mico esta segunda tarea es bastante m&aacute;s dificultosa. Para relativizar mis posibles errores, dos dosis de realismo. La primera de ellas, las previsiones de prestigiosos organismos respecto a c&oacute;mo estar&iacute;amos hoy, en el a&ntilde;o 2009, en nuestro crecimiento econ&oacute;mico. Hace s&oacute;lo catorce meses, cinco meses antes de que la econom&iacute;a empezase a caer por el precipicio, los m&aacute;s cualificados analistas nos pronosticaban crecimientos entre el 1,4% y el 2,1% para este a&ntilde;o.<\/p>  <p>Podr&iacute;a encontrar m&aacute;s certezas comentando las previsiones de precios energ&eacute;ticos, pero la verdad es que no. Si miran ustedes los an&aacute;lisis que se hac&iacute;an hace veinticuatro meses sobre la evoluci&oacute;n de los precios del petr&oacute;leo por parte de las principales macroconsultoras y bancos de negocios, y lo comparan con lo que ha pasado, ver&aacute;n que cualquier parecido es pura coincidencia. No llegaron siquiera a lo cien euros el barril en 2008, cuando alcanz&oacute; 147$, y al final del &uacute;ltimo trimestre de 2008 daban un precio esperado que casi triplicaba el real. Si hubiesen invertido ustedes con esas previsiones, hoy estar&iacute;an todos arruinados.<\/p>  <p>Por tanto, mi sentido de la prudencia, viendo lo que les pasa a los expertos, me hace no aventurarme en la previsi&oacute;n de lo que va a suceder en el corto plazo. Las previsiones a corto estar&aacute;n fuertemente influenciadas por las expectativas de la recuperaci&oacute;n econ&oacute;mica, y no entrar&eacute; en posibles calendarios para la misma. Asimismo, los factores especulativos sobre los mercados de futuros podr&aacute;n ser un factor que se sume a una subida una vez descontada la recuperaci&oacute;n, aunque al d&iacute;a de hoy los reguladores estadounidenses est&aacute;n tratando de frenar los movimientos especulativos sobre las materias primas. Pero no son los movimientos en el corto plazo, sino las tendencias en el medio-largo plazo las que quiero analizar hoy. Y aqu&iacute; me voy a mojar: el tensionamiento entre la oferta energ&eacute;tica y la demanda futura va a empujar, desde mi punto de vista, al alza los precios energ&eacute;ticos a futuro.<\/p>  <p>Esta tendencia al alza requiere que nuestra econom&iacute;a haga los deberes mientras tanto. En primer lugar mediante pol&iacute;ticas de mayor eficiencia energ&eacute;tica y de ahorro. Debemos ser capaces de crecer consumiendo la menor energ&iacute;a posible. Pero adem&aacute;s necesitamos un mix energ&eacute;tico que nos garantice el suministro, la competitividad de nuestra econom&iacute;a y la sostenibilidad. Este es el triple objetivo que debe cumplir nuestra pol&iacute;tica energ&eacute;tica.<\/p>  <p>&iquest;Por qu&eacute; afirmo que a medio y largo plazo la tendencia de los precios energ&eacute;ticos puede ser creciente? Primero por los factores de la demanda. El consumo energ&eacute;tico va a aumentar los pr&oacute;ximos a&ntilde;os. Miren ustedes este mapa nocturno del mundo. La foto es real, convenientemente mezclados los usos horarios para superponer la noche de todas las zonas en la misma foto. Destaca fuertemente la iluminaci&oacute;n que tenemos en los pa&iacute;ses desarrollados. Europa Occidental, la mitad oriental de Estados Unidos, la costa del Pac&iacute;fico y Jap&oacute;n somos una gran mancha de luz. &Aacute;frica es un gran apag&oacute;n. S&oacute;lo algunas zonas parecen mostrar alguna iluminaci&oacute;n. F&iacute;jense en Am&eacute;rica Latina: M&eacute;xico D.F., Caracas o las zonas desarrolladas del sur de Brasil alrededor de Sao Paulo se ven con claridad. Pero la mayor parte del continente es una gran zona oscura. F&iacute;jense, asimismo, en que la superpoblada china empieza a iluminarse de forma clara en la zona urbana de desarrollo en la costa. La India tambi&eacute;n empieza a encenderse. Y pronto le seguir&aacute;n Brasil, Turqu&iacute;a, Sud&aacute;frica y otros. Cada vez, a&ntilde;o a a&ntilde;o, el contraste de luz va a ir disminuyendo entre ellos y nosotros.<\/p>  <p>La iluminaci&oacute;n de estas zonas oscuras para acercarse a las &aacute;reas con luz modificar&aacute; los consumos energ&eacute;ticos en la l&iacute;nea de lo representado en esta gr&aacute;fica. Si miramos la matriz energ&eacute;tica mundial, vemos que el consumo previsto por la Agencia Internacional de Energ&iacute;a crecer&aacute; de forma importante para el a&ntilde;o 2030. Este incremento del consumo energ&eacute;tico alcanzar&aacute; un 45% en las dos pr&oacute;ximas d&eacute;cadas hasta llegar a los 17.014 Mteps, fundamentalmente debido al desarrollo de las econom&iacute;as emergentes de los BRIC (Brasil, Rusia, India, China&hellip;).<\/p>  <p>&iquest;Cu&aacute;les son los factores que van a empujar del crecimiento del consumo energ&eacute;tico? El primero de ellos, el crecimiento econ&oacute;mico. Miren este mapa del mundo. Obs&eacute;rvenlo con atenci&oacute;n. &iquest;Ven ustedes algo extra&ntilde;o? La &uacute;nica diferencia con un mapa real consiste en que cada pa&iacute;s est&aacute; modificado en la escala de forma que su tama&ntilde;o represente el peso real de su PIB. As&iacute;, esos pa&iacute;ses que se ven tan peque&ntilde;os, pero que est&aacute;n experimentando un crecimiento muy superior al nuestro, van a ir acercando tambi&eacute;n su riqueza a la de los pa&iacute;ses desarrollados. Y para eso necesitan energ&iacute;a.<\/p>  <p>Si alguno tiene alguna duda de esta correlaci&oacute;n entre crecimiento econ&oacute;mico y consumo energ&eacute;tico, esta gr&aacute;fica de los &uacute;ltimos treinta a&ntilde;os muestra como ambos discurren paralelamente. Afortunadamente la gr&aacute;fica del consumo energ&eacute;tico va por debajo, lo cual significa que cada vez somos m&aacute;s eficientes y somos capaces de crecer en PIB con menor intensidad energ&eacute;tica. Si queremos limitar la demanda, tenemos que ser capaces de mejorar la intensidad energ&eacute;tica en cifras cercanas al que ser&aacute; el crecimiento econ&oacute;mico medio de los pr&oacute;ximos a&ntilde;os. La Agencia Internacional de la Energ&iacute;a estima que, con pol&iacute;ticas alternativas con un firme compromiso de mejorar nuestra eficiencia y ahorro energ&eacute;tico, podr&iacute;amos conseguir mejorar la intensidad en un 2,3% anual. As&iacute;, en el mejor de los supuestos, todo lo que la econom&iacute;a mundial crezca por encima de esa cifra, ser&iacute;a incremento del consumo energ&eacute;tico. El Fondo Monetario Internacional prev&eacute; que la incorporaci&oacute;n de los nuevos pa&iacute;ses emergentes elevar&aacute; en un 1% la tasa de crecimiento del PIB mundial respecto al promedio de los treinta &uacute;ltimos a&ntilde;os, que ha sido del 3%.<\/p>  <p>Hay un segundo factor que va a tirar de la demanda energ&eacute;tica al alza. Es el despegue de los pa&iacute;ses emergentes. El incremento de las rentas y la mejora de calidad de vida han dado lugar a los procesos de motorizaci&oacute;n y, por tanto, al acceso al coche de las clases medias de estos pa&iacute;ses. Adem&aacute;s, aumenta la demanda de los bienes de consumo duraderos, tales como electrodom&eacute;sticos, que son m&aacute;s intensivos en energ&iacute;a que otro tipo de bienes de consumo. Un proceso de este tipo no tiene precedentes en cuanto al volumen de poblaci&oacute;n que se ve implicada en los mismos: dos tercios de la poblaci&oacute;n mundial. Como ejemplo de ello, podemos ver en esta gr&aacute;fica la previsi&oacute;n de incremento de veh&iacute;culos por cada mil habitantes en los pr&oacute;ximos veinte a&ntilde;os. China crece de 18 a 65, pero ese crecimiento, dada su poblaci&oacute;n, supone un aumento en aproximadamente setenta millones de veh&iacute;culos, los mismos que hoy en d&iacute;a circulan entre Francia, Espa&ntilde;a, Italia y Portugal.<\/p>  <p>Si miran este otro mapa, observar&aacute;n que los pa&iacute;ses est&aacute;n tambi&eacute;n deformados. Cada pa&iacute;s tiene una superficie equivalente al n&uacute;mero de coches que tiene. &iquest;Pueden imaginar el crecimiento chino? Pues observen la superficie de estos cuatro pa&iacute;ses que acabo de mencionar, e imaginen que donde ahora est&aacute; China dentro de diecis&eacute;is a&ntilde;os tendremos que adherir una superficie similar, s&oacute;lo para representar el incremento chino. Por tanto, m&aacute;s consumo energ&eacute;tico.<\/p>  <p>El tercer factor es la poblaci&oacute;n mundial. En este mapa, en el que el tama&ntilde;o de cada pa&iacute;s aparece con la escala de su poblaci&oacute;n, podemos ver como gran parte de la poblaci&oacute;n mundial vive en esos pa&iacute;ses emergentes. Adem&aacute;s, esa poblaci&oacute;n mundial va a crecer en los pr&oacute;ximos a&ntilde;os, y lo har&aacute; precisamente en los pa&iacute;ses que se est&aacute;n desarrollando, aumentando por tanto su consumo energ&eacute;tico. Pero no s&oacute;lo crece la poblaci&oacute;n, sino que la propia pir&aacute;mide de poblaci&oacute;n tambi&eacute;n var&iacute;a. La importancia del crecimiento poblacional en estos pa&iacute;ses reside sobre todo en el hecho de que todav&iacute;a una gran parte de la poblaci&oacute;n a&uacute;n no ha alcanzado la edad de trabajar y, dentro de unos a&ntilde;os, pasar&aacute; a formar parte del sector productivo de la econom&iacute;a y del sector consumidor de la sociedad, aumentando la demanda de energ&iacute;a.<\/p>  <p>En este escenario de previsibles consumos energ&eacute;ticos crecientes, &iquest;qu&eacute; va a pasar con la oferta? En primer lugar la oferta no se encuentra en los mismos lugares o pa&iacute;ses en los que reside la demanda. Este distanciamiento geogr&aacute;fico y geopol&iacute;tico entre recursos y consumos ser&aacute; siempre un factor de tensionamiento entre la oferta y la demanda. Como una imagen vale m&aacute;s que mil palabras, la primera de las gr&aacute;ficas muestra superpuesto sobre el mapa nocturno de la tierra iluminado, es decir, sobre los consumos el&eacute;ctricos, un mapa con las principales bolsas de gas natural en el mundo, que en muchos casos van acompa&ntilde;adas de petr&oacute;leo en los mismos yacimientos. Pueden ver que en muy pocos casos se superponen. As&iacute;, la tensi&oacute;n entre qui&eacute;n tiene los recursos y qui&eacute;n los consume jugar&aacute; siempre como factor al alza de los precios energ&eacute;ticos.<\/p>  <p>Siguiendo con el juego de mapas, podemos representar el peso de cada pa&iacute;s por sus recursos petrol&iacute;feros. Podemos ver como todo occidente, China e India, los que ser&aacute;n los grandes consumidores los pr&oacute;ximos a&ntilde;os, ocupan todos juntos un &aacute;rea inferior al de cualquiera de los pa&iacute;ses productores individualmente. Visto desde el lado de los recursos, el mapa del mundo cambia notablemente.<\/p>  <p>Por tanto, tendremos previsiblemente por delante dos o tres d&eacute;cadas con demandas energ&eacute;ticas crecientes y con una potencialidad geopol&iacute;tica de tensionamiento en la disputa por los recursos.<\/p>  <p>La primera tarea en el &aacute;mbito energ&eacute;tico en el mundo consiste en reducir la demanda con pol&iacute;ticas p&uacute;blicas que apuesten por la regulaci&oacute;n y la investigaci&oacute;n tecnol&oacute;gica para mejorar la eficiencia y la financiaci&oacute;n.<\/p>  <p>La regulaci&oacute;n hace disminuir los consumos, y es a su vez un gran motor de la innovaci&oacute;n y el desarrollo tecnol&oacute;gico. La regulaci&oacute;n es necesaria para definir est&aacute;ndares de eficiencia energ&eacute;tica en la demanda final de productos, como son electrodom&eacute;sticos, edificaciones o iluminaci&oacute;n. Valga como ejemplo el caso californiano. A primeros de los 70 un frigor&iacute;fico consum&iacute;a del orden de 1.300 kwh al a&ntilde;o. California fue pionera e implant&oacute; una normativa que obligaba a los fabricantes a mejorar la eficiencia energ&eacute;tica. Hoy es el d&iacute;a en el que un frigor&iacute;fico de mejores prestaciones consume entre 250 y 400 kwh al a&ntilde;o, la cuarta parte que hace 40 a&ntilde;os. La regulaci&oacute;n ha obligado a los fabricantes de frigor&iacute;ficos a investigar en algo que posiblemente los consumidores no demandaban, pero que ha repercutido notablemente en ellos.<\/p>  <p>La financiaci&oacute;n a proyectos de ahorro energ&eacute;tico debe ser tambi&eacute;n un incentivo. En los &uacute;ltimos tiempos hay empresas que han dejado aparcadas inversiones en eficiencia energ&eacute;tica con una rentabilidad razonable, debido a la escasez de recursos financieros. Una financiaci&oacute;n a&ntilde;adida a las inversiones en eficiencia energ&eacute;tica puede hacer m&aacute;s que muchos discursos para conseguir que el 20% de ahorro sea posible en 2020, como los objetivos europeos lo establecen. Hay que promover y potenciar pol&iacute;ticas eficientes en esta materia como las que llevan a cabo el IDAE en el conjunto del Estado o el EVE en Euskadi.<\/p>  <p>El ahorro y la eficiencia energ&eacute;tica deben tambi&eacute;n contar con el apoyo de unas pol&iacute;ticas claras que impulsen la ciencia y la tecnolog&iacute;a para ser m&aacute;s eficientes. Esto puede conseguirse en la producci&oacute;n el&eacute;ctrica con eficiencias mayores y en el transporte a trav&eacute;s de la mejora de la conversi&oacute;n energ&eacute;tica en los veh&iacute;culos, mediante motores avanzados y materiales ligeros. Podemos mirarnos en el espejo de los norteamericanos, donde a la apuesta tecnol&oacute;gica le han puesto nombre y apellido con el nombramiento de un cient&iacute;fico como Steven Chu como Secretario de Estado de Energ&iacute;a, con el objetivo de lanzar una gran movilizaci&oacute;n a favor de la transformaci&oacute;n energ&eacute;tica que asegure la garant&iacute;a de suministro, la diversificaci&oacute;n de fuentes y la sostenibilidad.<\/p>  <p>Por tanto, demanda creciente, que deber&aacute; ser limitada al m&aacute;ximo con una pol&iacute;tica intensiva en eficiencia energ&eacute;tica, y una demanda que deber&aacute; ser cubierta a trav&eacute;s de un mix con tres componentes:<\/p>  <p>?&nbsp;Energ&iacute;a f&oacute;sil<br \/>?&nbsp;Energ&iacute;a nuclear<br \/>?&nbsp;Energ&iacute;a renovable<\/p>  <p>La adecuada combinaci&oacute;n de las tres es la que nos deber&aacute; permitir, con un modelo sostenible, tener una energ&iacute;a a un precio competitivo y suficientemente diversificado para garantizar el suministro.<\/p>  <p>De hecho, si observamos la previsi&oacute;n del World Energy Outlook 2008 elaborada por la Agencia Internacional de la Energ&iacute;a, se aprecia la necesidad de contar con los tres tipos de fuentes durante los pr&oacute;ximos veinte a&ntilde;os. Las renovables subir&aacute;n su participaci&oacute;n hasta el 14%, la nuclear aumentar&aacute;, aunque en porcentaje baje al 5%, el carb&oacute;n subir&aacute; tres puntos hasta el 29%, el petr&oacute;leo bajar&aacute; en porcentaje al 30% y el gas natural subir&aacute; del 21 al 22%. Es decir, pese al esfuerzo de promover la eficiencia energ&eacute;tica y la energ&iacute;a renovable desde las econom&iacute;as desarrolladas, absolutamente necesario, el petr&oacute;leo y el gas mantendr&aacute;n una cuota conjunta superior al 50% en 2030.<\/p>  <p>Todo esto requiere, en primer lugar, una visi&oacute;n a largo plazo que escape de la inmediatez y permita garantizar el futuro energ&eacute;tico a trav&eacute;s de apuestas y pol&iacute;ticas continuadas, con una importante componente cient&iacute;fica y tecnol&oacute;gica. Y, en segundo lugar, definir un nosotros en materia energ&eacute;tica: aqu&iacute; no estamos los pro-f&oacute;siles, los pro-nucleares y los ecologistas renovables. Estamos unos seres humanos que deseamos mejorar la calidad de vida y el bienestar de muchos pa&iacute;ses que aspiran leg&iacute;timamente a grados de desarrollo como el nuestro, que para ello necesitamos consumo energ&eacute;tico, y que queremos adem&aacute;s alcanzar ese bienestar con una sostenibilidad razonable. Este es la visi&oacute;n compartida, el nosotros energ&eacute;tico por el que debemos trabajar. Por tanto, desde el &aacute;mbito pol&iacute;tico, desde el social y el empresarial, debemos liderar un modelo energ&eacute;tico compartido por la sociedad y con acciones sostenidas en el tiempo. Y ser capaces de llevarlas adelante contra viento y marea.<\/p>  <p>Cada tipo de oferta o recurso energ&eacute;tico tiene sus retos para los pr&oacute;ximos tiempos. Respecto a los combustibles f&oacute;siles, una primera reflexi&oacute;n sobre el petr&oacute;leo. Hay petr&oacute;leo para muchos a&ntilde;os. Recordar&aacute;n ustedes, por lo menos los m&aacute;s mayores, al jeque saud&iacute; Yamani, uno de los miembros m&aacute;s relevantes de la OPEP en los tiempos de la primera crisis del petr&oacute;leo, cuando dijo aquello de que &ldquo;la edad de piedra no acab&oacute; porque se agotaron las piedras, y la edad del petr&oacute;leo no terminar&aacute; porque el petr&oacute;leo se agote&rdquo;. Thomas Friedman, en su &uacute;ltimo libro titulado Hot, flat and crowded ha recobrado esta reflexi&oacute;n, para subrayar que es el cambio tecnol&oacute;gico el que desplaza a una fuentes energ&eacute;ticas y promociona a otras haci&eacute;ndolas m&aacute;s competitivas en precio.<\/p>  <p>Sin embargo, los petr&oacute;leos l&iacute;quidos, ligeros, convencionales, est&aacute;n sufriendo un retroceso desde hace quince a&ntilde;os. Su consumo es superior a las nuevas reservas descubiertas. El reto de la oferta pasa necesariamente por responder a las necesidades acumuladas de producci&oacute;n, derivadas de dos factores: el incremento anual de la demanda previsto, y el declino previsto en aquellos yacimientos petrol&iacute;feros m&aacute;s maduros. El elevado precio del barril del petr&oacute;leo de estos &uacute;ltimos a&ntilde;os y la evoluci&oacute;n tecnol&oacute;gica est&aacute;n llevando a nuevas alternativas de yacimientos petrol&iacute;feros que hace unos a&ntilde;os y en un escenario de precios bajos pod&iacute;an ser inimaginables.<\/p>  <p>La primera de ellas es el crudo offshore en aguas profundas, que ha aumentado significativamente a lo largo de las dos &uacute;ltimas d&eacute;cadas. La segunda alternativa es la de las arenas bituminosas, con elevada presencia en Canad&aacute;. Canad&aacute;, si contamos este recurso, pasar&iacute;a a una posici&oacute;n en el ranking de reservas por delante de Ir&aacute;n y cercano al de Arabia Saudita. Las arenas bituminosas no son m&aacute;s que una combinaci&oacute;n de arcilla, arena, agua y bitumen, siendo el bitumen una forma semis&oacute;lida del petr&oacute;leo que no fluye a temperaturas y presiones normales, por lo que su extracci&oacute;n es cara y tecnol&oacute;gicamente compleja.<\/p>  <p>Estos crudos son en muchos casos m&aacute;s viscosos, m&aacute;s &aacute;cidos o menos nobles. Esto plantea una complejidad tecnol&oacute;gica al refino: son necesarias instalaciones m&aacute;s complejas para resolver el problema de que unos crudos cada vez menos nobles produzcan combustibles cada vez m&aacute;s limpios y nobles que den respuesta a una demanda social y medioambiental que as&iacute; lo exige. Y adem&aacute;s del esfuerzo inversor, se necesita coraje social para defender estas inversiones y nuevas instalaciones frente a movimientos que en nombre del medio ambiente se oponen en ocasiones a estas evidentes mejoras medioambientales. Las ventajas son indudables, tambi&eacute;n geopol&iacute;ticas: estos nuevos crudos se encuentran, en t&eacute;rminos generales, en &aacute;reas pol&iacute;ticas m&aacute;s estables que las de aquellos productores cl&aacute;sicos de petr&oacute;leo.<\/p>  <p>El gas natural tendr&aacute; un notable crecimiento los pr&oacute;ximos a&ntilde;os. Adem&aacute;s, la extensi&oacute;n del gas es lo que est&aacute; permitiendo el desarrollo de la energ&iacute;a renovable. Sin los ciclos combinados de gas, la energ&iacute;a e&oacute;lica y la renovable en general no hubiese podido desarrollarse en Espa&ntilde;a. Mientras no se resuelva el problema del almacenamiento de las renovables, cada nuevo megavatio requerir&aacute; una reserva de potencia alimentada por gas, con la flexibilidad suficiente para encenderse cuando el anticicl&oacute;n de las Azores paralice el viento sobre la pen&iacute;nsula.<\/p>  <p>Pero el desarrollo futuro de las energ&iacute;as de origen f&oacute;sil &#8211;me refiero al carb&oacute;n, al petr&oacute;leo y al gas natural&#8211; va a exigir un esfuerzo tecnol&oacute;gico desde la perspectiva medioambiental. Deberemos compatibilizar el desarrollo de estas fuentes con los requerimientos medioambientales que en este escenario de demanda energ&eacute;tica creciente sean exigibles para evitar el aumento de la concentraci&oacute;n en la atm&oacute;sfera de CO2. Sin un desarrollo adecuado de las fuentes f&oacute;siles, vamos a tener un grave problema de un mix energ&eacute;tico, sin capacidad para responder a la garant&iacute;a de suministro y, adem&aacute;s, no suficientemente competitivo. Pero si no damos pasos para mitigar el problema del CO2, nos encontraremos con una sociedad que leg&iacute;timamente exige la sostenibilidad medioambiental del modelo energ&eacute;tico, como la Conferencia de Copenhagen de diciembre de este a&ntilde;o previsiblemente impulsar&aacute;.<\/p>  <p>Esta ecuaci&oacute;n debe resolverse con un esfuerzo p&uacute;blico y privado elevado para promover la investigaci&oacute;n en las tecnolog&iacute;as vinculadas a la captura y almacenamiento del carbono. El espejismo de unos precios bajos del CO2 por tonelada puede desincentivar la inversi&oacute;n en estas tecnolog&iacute;as. Por eso es necesario un fuerte compromiso institucional para abordar este problema desde dos puntos de vista: un marco regulatorio claro para el almacenamiento de CO2 que incentive la inversi&oacute;n en este campo, y una apuesta sin complejos por el apoyo al desarrollo tecnol&oacute;gico de las tecnolog&iacute;as de captura y\/o almacenamiento de CO2.<\/p>  <p>La garant&iacute;a de suministro y la competitividad de la econom&iacute;a requieren al d&iacute;a de hoy la inclusi&oacute;n de las fuentes f&oacute;siles en un porcentaje significativo del mix energ&eacute;tico, pero la sostenibilidad exige un esfuerzo en desarrollar las tecnolog&iacute;as de captura y almacenamiento del CO2. Hoy en d&iacute;a esta captura y almacenamiento son caros, pero hay estudios que indican que si invertimos lo suficiente en tecnolog&iacute;a, podremos en menos de dos d&eacute;cadas ser capaces de capturar y almacenar CO2 a precios competitivos, evitando los lastres medioambientales que origina la combusti&oacute;n de f&oacute;siles. Quiero subrayar que el compromiso tecnol&oacute;gico del grupo que represento es firme en esta materia.<\/p>  <p>El segundo pilar de la oferta energ&eacute;tica que nuestro modelo requiere es la nuclear. S&eacute; que es un tema vidrioso, especialmente en estos d&iacute;as. Sin embargo, la honestidad intelectual me impide pasar por alto la reflexi&oacute;n sobre una fuente de generaci&oacute;n el&eacute;ctrica que es hoy una alternativa real de suministro: la energ&iacute;a nuclear. Y ser&iacute;a menos entendible cuando pa&iacute;ses como Suecia y Finlandia, que se encuentran entre aquellos con mejores indicadores de respeto al medioambiente en el mundo, producen un porcentaje notable de su electricidad con centrales nucleares. Y a ello se suma, en el caso finland&eacute;s, la arriesgada decisi&oacute;n de abrir un debate a partir del a&ntilde;o 2004, cuando nadie hab&iacute;a tenido el coraje de hacerlo en Europa en m&aacute;s de una d&eacute;cada.<\/p>  <p>Creo que el debate nuclear debe ser abordado con serenidad, honestidad intelectual y transparencia. Siendo consciente de que hoy en d&iacute;a en el mundo occidental es muy dif&iacute;cil encontrar un emplazamiento o una comunidad dispuesta a acoger una nueva infraestructura nuclear. No soy tan ingenuo como para no verlo. Pero teniendo tambi&eacute;n en cuenta que muchas de las 430 centrales nucleares exis","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En primer lugar quiero agradecer a Deusto Business School por invitarme a la clausura de este interesante programa de post-grado. El pasado oto&ntilde;o me reun&iacute; con Juan Jos&eacute; Arrieta y tuve oportunidad de conocer directamente esta actividad. 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