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El rascacio, campeón de mimetismo

La grietas que se abren entre las rocas de los fondos rocosos de las márgenes de la playa de La Arena y toda la costa vasca son el hábitat ideal del rascacio (Scorpaena porcus), un pez bentónico, muy similar al cabracho (Sscorpaena scrofa) que permanece inmóvil entre las rocas y algas, donde se mimetiza a la perfección.




Allí espera la llegada de sus presas, principalmente quisquillas, cangrejos o pequeños pececillos, para abalanzarse de forma fulminante cuando se encuentran cerca de él. Tan seguro está de pasar inadvertido que es uno de los peces más confiados de cuantos existen.

A menudo los submarinistas pueden acercarse a pocos centímetros de él, sin que se asuste lo más mínimo. Esta confianza le viene dada también, por su efectivo sistema defensivo basado en sus aceradas y venenosas espinas dorsales operculares y anales. El veneno se produce en las glándulas alojadas en unas fosetas que se encuentran en el borde anterior de sus radios espinosos.

El pinchazo de un rascacio produce en el hombre dolores agudos que se prolongan por algunas horas, y en ocasiones le pueden provocar diarreas, convulsiones, fiebre y debilidad cardiaca.

El rascacio se reproduce en primavera y verano (entre mayo y agosto). Los huevos ascienden a la superficie, donde llevan una vida pelágica y forman parte del plancton hasta su eclosión. Tras pasar unas semanas alimentándose de plancton, las larvas se acercan a la costa y nadan en aguas litorales hasta que, finalmente, descienden al fondo para iniciar así su vida sedentaria.

El rascacio vive en zonas rocosas y rocoso-arenosas cercanas a la costa, desde los 3 hasta los 40 metros de profundidad. Durante el invierno desciende a tanta profundidad como el cabracho. También se le puede hallar en zonas de grijo y fango.

Está presente en los fondos rocosos de toda la Costa Vasca, sobre todo los que se encuentran próximos a las aguas salobres de los estuarios, tales como Txingudi, Urdaibai, Abra de Bilbao, o Barbadún...

Su área de distribución comprende el Atlántico, desde Senegal al Golfo de Bizkaia y Mediterráneo.

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CÓMO RECONOCERLO

El rascacio posee un cuerpo corto y robusto, de color variable, aunque menos rojo que los demás cabrachos. Suele presentar una coloración más bien castaña con manchas oscuras por el dorso y rosado claro por el vientre. Otras veces es rojo grisáceo o rojo pardusco y también hay ejemplares que presentan una tonalidad completamente negruzca.

Sus escamas son más pequeñas que las del cabracho (Scorpaena scrofa) y más largas que anchas, careciendo de espinas sobre las crestas orbitarias -en su lugar presenta apéndices dérmicos-. Carece de repliegues cutáneos bajo la mandíbula.

 

 

CURIOSIDADES

3rascacioEl rascacio tiene una boca grande provista de labios gruesos y dientes punzantes dispuestos en bandas y formando cardas en ambas mandíbulas. La inferior está algo más adelantada, como sucede en las demás escorpénidos. Su cuerpo tiene un perfil dorsal mucho más convexo que el del cabracho.

En el extremo de su pedúnculo caudal posee una mancha clara y las aletas suelen tener pequeñas manchas rojizas, pardas y claras.

Tanto sus aletas dorsales y anales como sus opérculos poseen espinas conectadas a glándulas venenosas.